KILIMANJARO 2017

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No hay que ser un experto andinista para subir altas montañas, cualquier persona con un buen estado físico puede aventurarse en conocer las más altas cumbres, y tener una vivencia no sólo de escalada sino que un encuentro cultural y una experiencia humana relevante.

Así concibe sus viajes Hans Schmitt-Martin (50) alemán con 15 años en Chile, 3 hijos León (15), Mateo (12) y Martin (3 meses), pero sin lugar a dudas un ciudadano del mundo, de las altas cumbres, quien no se detiene en planear viajes de conocimiento en altura.

No solo las montañas de Chile ya están en su itinerario, Aconcagua, Ojos del Salado y alrededores de San Pedro de Atacama, también el altiplano boliviano es motivo de expediciones donde él y sus seguidores desaparecen del mundo literalmente para adentrarse en la gran experiencia de sus vidas: escalar una gran montaña

. Muchos alemanes, suizos, ingleses y europeos contratan Hans para conocer las alturas de Chile, las preferencias están en el altiplano nortino y también las alturas patagónicas, los meses preferidos van de acuerdo a las condiciones climáticas favorables para hacer el viaje más seguro, placentero y aprovechable.

Al mismo tiempo desde hace 5 años y un poco más, los chilenos se están entusiasmando con Schmitt-Martin para hacer otra clase de viaje, no aquel tradicional con hotel all inclusive, playa y sol, sino el viaje a la altura, donde el esfuerzo personal y el desafío propio tienen un objetivo, común al grupo que es estar juntos hasta el último día, y personal que se aloja en el fuero íntimo y que solo cada individuo verá que ha cumplido a kilómetros de casa y a muchos metros del suelo habitual. Es así como ya han viajado a Nepal, Asia y durante tres semanas para conocer las ciudades y llegar a los campamentos base ayudados por los sherpas donde la inmersión en la milenaria cultura oriental es total.