¿Cuando dejamos de ser niños y nos transformamos en esta terrible violencia?
¿En que momento se traspasa el equilibrio, y nos volvemos monstruos a quienes solo les interesa conseguir todo para lograr su fin?
Mis niños pequeños, tomados de la mano. Pasan personas, cientos de personas, y ellos continúan felices, continúan riéndose de todo. Son cuatro, un niño y tres niñas, apenas tienen 9 años. A Una de ellas siempre le hablo sobre las cejas. Las cejas de las personas van indicando como cambiamos en el tiempo. Es algo que yo mismo notaba cuando miraba a los adultos.
Mientras escribo esto, voy sintiendo mi corazón apretado pues esa época ya pasó.
Hoy ya no son niños, son jóvenes que han crecido en distintos lugares, junto a distintas personas.
Puedo ver como sus cejas cambiaron. Como sus sonrisas se volvieron menos sinceras.
¿Porqué?
Viví una situación intensa y extrema para la conciencia, para el entender natural. Como es posible que después de tanto cariño solo exista dinero, plata, cosas.
Si pudiese entender creo que no escribiría, creo que saldría a caminar. Me vi motivado a empezar a crear, a enfrentar tal violencia. Pienso que si dejo pasar esta catarsis de extrema energía negativa, de colores oscuros, de caras cínicas, no podré, no podremos decir que JEU es verdadera.
JEU es un nombre de niños, de juego, de cejas levantadas, de risas. JEU es el escudo que representa el poder sutil de la vida sincera, de las vidas que cuando partimos son transparentes.
JEU es y será lo que define nuestras vidas terrenales y espirituales. Hablo en nombre de tres personas que solo quieren hacer lo correcto.
Porqué escribir, porqué dirigirme a tantas personas. Porqué insistir en que esa violencia puede terminar.
Porque ver los ojos de nuestros niños, de nuestros pequeños seres vivos me hacen sentir que hay algo siempre, que existe la posibilidad de existencia, de almas, de transformación, de trascendencia. De poder elevar mi voz sin que alguien diga que no debes hablar porque la ley lo dice.
Esto es JEU, es la continuación de lo verdadero, de lo que va mas allá de nuestros miedos. Es el ser niños, mirando hacia arriba. JEU es el escudo invisible, es la pureza, de nuestra niñez. Es la libertad de poder mirar a todos, y ser libres, aunque te quieran dañar.











